Crónica de una revolución anunciada

Ayer fue un día grande para los pueblos de España, uno de esos días que serán recordados, que contaremos a nuestros nietos diciéndoles con orgullo “yo estuve allí”. No es para menos. Que una manifestación apartidista y asindical logre reunir entre 100 y 250 mil personas en Barcelona y entre 700 mil y 1 millón en el conjunto del estado español es sencillamente impresionante.

La historia de una revolución anunciada comienza en febrero del 2011. Unos cuantos internautas defraudados por la escasa actividad ciudadana ante una situación insostenible y humillante deciden montar una plataforma -Democracia real ya- y convocan una manifestación para el día 15 de mayo de 2011. La noticia corre por la red, las redes sociales empiezan a echar humo. El proyecto suena ilusionante. Nuevos parámetros y nuevos discursos, adaptados a los retos del siglo XXI (utilización de las nuevas tecnologías, abandono del lenguaje excluyente..). Todo promovido desde abajo, desde la ciudadanía que intenta articular la respuesta social a las injustas medidas económicas que se han ido aprobando en un contexto de fuerte crisis económica y al abuso del poder político. Llegó el 15, ante la sorpresa de todos la manifestación es un completo éxito. No se le dio cancha ni desde los medios ni desde las instituciones y aún así salían 15 mil personas en Barcelona y 25 mil en Madrid. Entre todas las ciudades pudieron llegar perfectamente a 100 000 manifestantes.

El desalojo de un centenar de acampados en la Plaza del Sol el lunes 16 encendía la llama del movimiento social. Lejos de poder reprimir a los acampados éstos se multiplicaron y se expandieron al resto del estado español. En Barcelona un centenar de personas acampaban en Plaza Catalunya, al día siguiente eran 500, al siguiente 2 mil, al siguiente 3 mil..y así sucesivamente hasta llegar a los 10 000 acampados el día 21 (el de la jornada de reflexión, el día en el cual se desafió la legalidad). Ya nadie podía pararlo. Se traspasaban los límites de la legalidad, pero la ley es la expresión de la voluntad popular y ésta legitimaba la acampada. El sistema legal también pedirá un cambio (va de la mano del cambio político).  Pasó el día 22, las elecciones municipales daban un claro síntoma del descontento ciudadano: 1 millón de votos blancos y nulos y un 40% de abstención, el voto a partidos minoritarios se incrementó considerablemente. Pero la cosa no va por ahí…la derecha e izquierda tradicionales estaban perdidas. No entendían nada, no sabían por qué seguían acampados si ya habían pasado las elecciones.

Llegó el 27 de mayo con un brutal desalojo en la Plaza Catalunya, la respuesta ciudadana fue immediata: 20 000 personas se concentraban por la tarde para rechazar la extrema violencia de los Mossos d’Esquadra. El establisment notaba como todo este asunto se le escapaba de las manos. Felip Puig fue condenado casi por unanimidad. Catalunya quedaba ante el mundo como régimen dictatorial y el desprestigio de los mossos aumentaba hasta límites insospechados. Se perdía la impunidad de la actuación violenta del Estado, se dieron cuenta de que no podían hacer todo aquello que les da la gana. Un pueblo concienciado es el arma más temida por un gobierno déspota. No sabían a quién atacar, no se han dado cuenta que el “enemigo” es su propio pueblo.

Y entonces aconteció lo que será denominado como “els fets de juny”. El 15 de junio se intentó bloquear el Parlament, uno de los símbolos de un sistema que parece caduco. Se habló de violencia, de agresión a diputados etc. Los medios, que tanta cobertura habían dado al movimiento 15 M, se ponían las pilas y empezaron la labor de criminalizar a los “indignados”. Los políticos hacían piña y condenaban a los mismos, cojiendo así la parte por el todo. Pensaban que por fin podrían deslegitimar y acabar de una vez por todas con tan molesto movimiento.

La desconexión y el desequilibrio entre la alta política, la de las instituciones, la de las élites y la sociedad civil no pudo ser mayor. Tan sólo cuatro días después el pueblo daba su veredicto y salía de forma multitudinaria a las calles. Desde los tiempos del “no a la guerra” (y la excepción del 10 de julio del año pasado, pero ése no tenía tanto mérito pues todos los partidos menos el PP llamaron a salir a la calle) que no se veía tantas personas en una manifestación. Mientras los de siempre siguen empeñados en seguir haciendo las cosas como hasta ahora, la sociedad civil pide un cambio. Incluso algunos partidos izquierdistas, como ICV, que simpatizan con el movimiento, siguen apoltronados en sus escaños. No se deciden a dejar la política convencional para unirse a la política real, la de la calle, la de los ciudadanos, la de las personas que “representan”.

No relativicemos. El “no a la guerra”  fue muy multitudinario pero se ceñía a un único problema o tema: la guerra. El 15 M es casi igual en tamaño pero no se ciñe a un tema, se posiciona frente a un sistema. Cuestiona un sistema en su totalidad, desde la política y sus instituciones hasta la economía, pasando por los medios de comunicación y las relaciones sociales. Se preocupa del mundo globalizado, piensa en global para actuar en local. Se preocupa por Europa, por España, por Cataluña, por las ciudades y por los pueblos. Es una sociedad en movimiento, que demuestra que puede emanciparse sola, se organiza en asambleas, comisiones y realiza acciones. Hace gala de respeto, civismo y pacifismo.Está transformando las conciencias, para este movimiento hablar de izquierdas o derechas parece superado. Es cómo si no pudiéramos encuadrarlo aunque algunos se obstinen en ello. Está construyendo nuevos parámetros de pensamiento y acción política, y eso que aun no tenemos muy claro qué es. Es una nueva manera de hacer y de entender la política .

Hoy, día 20 de junio de 2011, sigo sin oir ninguna declaración de ningún político en relación a la manifestación de ayer. Son capaces de callarse, agrandando aún más la ya separada línea entre ellos mismos y los ciudadanos a los que se supone representan. Que 200 mil personas salgan a la calle no es una tontería. Y mucho menos si están cuestionando un sistema. Y más aún si hace 4 días los has crujido a críticas, descalificaciones, los has llamado kale borroka y antidemócratas. Hablaron mucho de nosotros, ¿por qué no lo hacen hoy? ¿Acaso quieren que seamos violentos? Esa parece ser la razón, si dos mossos infiltrados y 4 subnormales la lían hablaremos hasta en el debate de los presupuestos de los indignados, para descalificarlos claro y tenernos así que ahorrar discutir sobre lo que proponen. Por el contrario, si salen 200 000 personas por las calles de Barcelona no diremos nada, son pacíficos y ya no nos interesan. Sigan ustedes dando ejemplo políticos, vuestro sistema está agonizando y os hundiréis con él.

Las causas objetivas para una revolución estaban ahí desde el 2009. Hemos llegado tarde, pero hemos llegado muy fuertes. Parece que ya nadie nos podrá parar y parece que se cumplirá, para los políticos, la máxima del despotismo ilustrado: “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Así lo demuestra el Eurogrupo, que ha declarado que “no hay alternativa a los recortes”. Cómo lo hiciesen los comunistas antaño, la ciencia económica liberal es la verdad revelada. No hay otro camino. Pues ¿saben qué? El camino lo haremos nosotros.