Privatizar NO es rentable

En la fiebre neoliberal que se extiende por todo el mundo occidental una nueva oleada de privatizaciones se avecina. Cameron, primer ministro británico, ya ha anunciado que privatizará todos los servicios públicos. Existe un cierto consenso entre los liberales (y no tan liberales) en afirmar que las empresas públicas y los servicios públicos son ineficientes y que la gestión privada es más deseable, más rentable y mejor para el consumidor. Como los liberales sólo se quedan en un plano teórico donde todo funciona es hora de recordar, con la prueba empírica, el error en el que se encuentran. Utilizaremos unos cuantos ejemplos ilustrativos para observar qué pasa cuando se privatizan empresas públicas.

Empezaremos con el Reino Unido, ya que han sido los primeros en anunciar la privatización de TODOS los servicios públicos.

British Rail era una empresa pública de ferrocarriles  que hasta el año 1996 dependía de los presupuestos generales del Estado. Aún así, desde la llegada de Margaret Thatcher suponía una molestia por su escasa rentabilidad y por lo tanto progresivamente se le fueron cortando las ayudas públicas. Hay que recordar que hasta 1948 era privada pero el aumento del transporte privado por carretera hizo quebrar todas las compañías de ferrocarril en prácticamente toda Europa (que estaban endeudadísimas por este fenómeno) lo que obligó la nacionalización de las mismas por parte de los diferentes gobiernos.

Bien, en el año 96 los franceses tenían previsto invertir en sus ferrocarriles 21 libras per cápita, los italianos 33 y los briánicos 9. John Major decidió entonces privatizar la compañía en partes; las líneas a compañías operadoras de ferrocarril, el equipo rodante a otras empresas, los raíles y estaciones a una nueva empresa llamada Railtrack.

En teoría, las compañías ferroviarias competirían por las líneas lo que incrementaría la eficacia y bajaría los precios. Olvidaron que un itinerario de tren (y el horario mismo del tren) es un monopolio natural.

Todo el mundo entonces quiso reducir gastos como fuera y aplazar tareas no rentables o intensivas en mano de obra. Railtrack se gastó mucho dinero en decorar las estaciones, descuidando los raíles. El resultado final de tanto “libre mercado” en los ferrocarriles ha sido el siguiente: solo en el año 1999 en Gran Bretaña 33 muertes en accidentes ferroviarios, así como varios descarrilamientos (por ejemplo el de octubre de 2000 al norte de Londres cerca de Hatfield donde murieron 4 pasajeros). Los TGV franceses (gestionados públicamente) entraron en servicio en el año 1981 y solo han sufrido 4 descarrilamientos. Los usuarios de los ferrocarriles ingleses pagan las tarifas más altas de Europa por uno de los peores servicios. Otro ejemplo: el trayecto de París a Marsella tarda algo más de 3 horas, de Londres a Pitlochry (en Escocia distancia parecida a la de Paris-Marsella) se tardan más de 7 y cuesta el doble.

Por otro lado, como las acciones de Railtrack cayeron de 18 libras a 3,5 no había capital privado disponible para reparar los daños en las vías, lo que obligó al gobierno a invertir nuevamente en los ferrocarriles ingleses. Y ahora los contribuyentes pagan más o menos lo mismo que un francés pero con un servicio bastante deplorable por culpa de la gestión privada.

Una vez observado el triunfo de la empresa privada en los ferrocarriles ingleses vamos a observar que pasó en España con la liberalización de los sectores energéticos, carburantes, telecomunicaciones y transportes. Estos sectores eran antes de la desregulación monopolios estatales (Telefónica, Iberia o Campsa) u olipolios (como el eléctrico). La teoría neoliberal aseguraba que sin regulación habría una competencia entre los operadores para conseguir precios más bajos y mejores servicios con mayor calidad. Veamos cuál es el estado actual de las cosas según los diferentes estudios (como el último estudio de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), publicado en diciembre):

-Abonamos por navegar en internet un 21% más que la media de la Unión Europea (Télécom en Francia sigue siendo pública y un monopolio)

-Pagamos un 7% más en gasolina que nuestros vecinos europeos (no están incluidos los impuestos, se dice bien MEDIA, todos sabemos que en GB o Francia pagan aún más)

-Pagaremos ahora un 4% más por el gas

-La luz se ha encarecido un 50% en los últimos 8 años, para enero ya subieron las tarifas un 11%.

Recordemos que el poder adquisitivo de los ciudadanos españoles es menor que el de la media europea.

El portavoz de Facua Consumidores en Acción, Rubén Sánchez, afirmó que “en todos los sectores donde un gobierno de España ha puesto la mano de la liberalización, al usuario se le ha perjudicado enormemente”. También concluye lo mismo el presidente de la Unión de Consumidores de Andalucía (UCA/UCE), Juan Moreno , cuando afirma que “la mayoría de las expectativas que teníamos los consumidores sobre el proceso de liberalizaciones no se han cumplido”. Pero vamos a ser justos, el precio solo ha perjudicado al consumidor medio normal, como se señalaba en el periódico PÚBLICO: “Las liberalizaciones funcionan, pero no para todos. Al final, sólo los grandes se benefician de ellas por que, por ejemplo, como explican desde Sedigas, la patronal de las empresas gasistas, el 57% de los usuarios (las grandes industrias) consume el 95% del suministro, mientras que los pequeños, el sector doméstico, sólo el 5%. Es difícil, pues, que sean capaces de captar la atención de los operadores, concentrados en obtener sus beneficios en otra parte.”

En efecto, las privatizaciones sólo han beneficiado a unos pocos, los de siempre, a las grandes empresas. Ya nadie se acuerda de las clases medias y trabajadores, consumidores habituales, que tienen que soportar tarifas mucho más elevadas que antes para que las grandes empresas paguen menos.

Este artículo solo ha señalado lo poco rentable en términos económicos que suponen las privatizaciones, porque si nos paramos a analizar en términos sociales y de bienestar del conjunto de la comunidad no acabaríamos nunca. Privatizar la sanidad o la educación como se está planteando ahora puede ser un desastre social. Y lo sería también en términos económicos, pues si se privatiza la educación ya no todos podrán acceder a ella lo que provocará una casta de ciudadanos sin formación y por lo tanto menos productivos, en términos absolutos perderemos competitividad y productividad. Para la sanidad ocurre un poco lo mismo, si no se asegura el acceso a la sanidad el trabajador que enferme estará más días de baja (no podrá permitirse tratamientos adecuados ya que no podrá acceder a los hospitales por su elevada tarifa, quién diga que será más barato se equivoca y prueba de ello es la sanidad norteamericana). No solo estará más días de baja, también estará en peores condiciones físicas cuando vuelva al trabajo y por lo tanto será menos productivo.

¿Es este el mundo que deseamos? Incluso un servidor ha basado sus argumentos en términos económicos y no sociales. A lo mejor así empiezan a entender algo..la privatización masiva solo beneficia a unos pocos (los más ricos) y perjudica a unos muchos.

Digamos NO a las privatizaciones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s