Déficits democráticos en España III

En España tradicionalmente la educación ha sido materia propia de la Iglesia católica. Durante el siglo XIX todo lo relativo a educación ha sido reservado exclusivamente a la Iglesia (probablemente por falta de presupuesto) y durante gran parte del siglo XX también (la llegada del general Franco al poder tras un golpe de estado es la principal causa de este fenómeno). Aún hoy tenemos el legado de tan nefasta organización de la materia educacional.

En efecto, aún hoy la abundante mayoría de escuelas privadas y concertadas son religiosas. En el caso de la concertada hay que destacar que según el INE cada concertado religioso “recibió una media de 2 070 euros por alumno”, lo que implica que con fondos públicos se financia de manera generosa eduaciones religiosas. No niego que puedan ser de mayor calidad en lo relativo a formación académica (fruto del desajuste en la enseñanza pública) pero hay algo mucho más importante que la formación de futuros trabajadores productivos: esa es la de formar ciudadanos. En un estado democrático todos somos, o deberíamos ser, gobernantes, somos potencialmente gobernantes y los asuntos públicos son siempre de nuestra incumbencia. Es por lo tanto lógico que desde nuestras escuelas se formen ciudadanos que en un futuro podrán ser o no gobernantes pero que siempre, por el hecho de ser éste un estado democrático, tendrán una relación directa y determinante con los asuntos públicos. El principal problema que presenta una educación religiosa en materia de formación de ciudadanos esque ésta educa bajo dogmas, bajo el dogma de la religión. No se construyen ciudadanos sino buenos católicos. Si a esto último le añadimos que una religión basa su creencia en la fe deducimos que poco espíritu crítico (que es un imperativo en cualquier ciudadano libre) encontraremos en esos estudiantes.

En la educación pública a causa de las constantes reformas sobre la ley orgánica de educación y la falta de consenso político a la hora de elaborar planes educativos encontramos un serio problema a la hora de establecer própositos y principios, básicos para construir educaciones públicas de calidad. Así de primeras yo observo dos claros problemas: el gran fracaso escolar (entorno al 40%) y el sistema de evaluación de los exámenes. Para este último en nuestro sistema público prevalece y se premia la memorización en vez del razonamiento. Por decirlo de una manera coloquial: prima el “vomitar” aquello que el profesor, o el manual, dijeron. En Francia por ejemplo se valora mucho la capacidad de razonar, así en el examen de BAC (algo así como la selectividad de aquí) en las materias de historia, filosofía, ciencias económicas y sociales y literatura existe lo que se denomina en francés ” dissertation”. Para la elobaración de este trabajo hay que realizar siempre una introducción al tema, una tesís, una contratesís y una conclusión. Desde los 15 años se fomenta y se aprende pues a razonar, hay que memorizar todo aquello que se considere imprescindible (evidentemente sin conocimientos no se aprobará) pero al mismo tiempo tienes que saber utilizar los conocimientos para poder elaborar razonamientos elaborados. Se fomenta de esta manera el espíritu crítico.

Por otro lado, los centros públicos asumen el 90% de los inmigrantes lo que provoca una clara segregación y fuente de potenciales conflictos. Para empezar a democratizar la enseñanza habría que establecer que la totalidad de las escuelas fueran públicas. Podría haber alguna excepción, pero habría que acabar con la escuela concertada. Para ello habría que construir una enseñanza pública de calidad, que forme a la vez futuros ciudadanos libres y trabajadores productivos.

Materias como Ciencia Política deberían ser obligatorias. Fomentar espíritus críticos con un cambio en el sistema de evaluación y de composición de los exámenes, que se premie a partes iguales memoria y razonamiento. Establecer escuelas laicas, la religión es una cosa privada, hacer una separación real y definitiva entre Iglesia y Estado. La religión no deja de construir mentes sumisas, faltas de espíritu crítico y morales que en vez de tener en cuenta al ser humano se basan en cosas mágicas (en Dios) y poco científicas. El fin último de las buenas acciones que puedas realizar, si nos basamos en una moral religiosa, es salvar tu propia alma. Se antepone Dios al ser humano y a la comunidad creando así un individualismo inhumano (divino) con atroces consecuencias.

Los desajustes en materia educacional se traducen en la construcción de personas poco dadas a los asuntos públicos, al pensamiento crítico, a la mentalidad de súbdito y a la ausencia de cultura demócratica y del debate “sano”. Hacen falta más recursos para la educación.

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2 Respuestas a “Déficits democráticos en España III

  1. Falta lo principal. Es fundamental reconocer el daño que ha hecho la LOGSE y sus derivados (LOE, LOCE, LEA, LEC) a la educación en nuestro país para poder avanzar algo. Los principios de la llamada pedagogía moderna en que se ha basado la educación en nuestro país, y se sigue basando, ya han demostrado su inutilidad. En cualquier caso hay mucha bibliografía para leer, investigar e informarse adecuadamente sobre los problemas actuales de la educación en nuestro país. En Crisis Educativa tenemos colgados más de 200 artículos y recomendamos más de 30 libros que pueden ayudar a dar una visión de la situación.
    Saludos

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